Para poder realizar un estudio y tratar las familias como un valor AGREGADO, hoy por hoy, parece que hay que dar a entender que se va a repetir
una vez más la consabida apología, cerrada y que no aportará nada nuevo para el debate ni la discusión de estos temas vigentes.
Por ello, se contempla más que a la familia, es ese ir a verla solo en un ámbito moralista-católico conservador de verla como
santa, dándonos sin debate alguno qué situación posee estas concepciones del pasada y que marcan una institución tan valiosa como la familia, hoy en día.
Por ello, es que por lo menos como entrañable por todos aquellos para quienes no
plantea ninguna duda la legitimidad de su defensa. Así se puede llegar a
perder cualquier espíritu crítico. Justamente a propósito de la familia, se enfrentan apasionadamente las concepciones, se exacerban las sensibilidades,
chocan las ideologías.
Tenemos que tomar en serio a la familia, y particularmente reflexionar
profundamente sobre la realidad axiológica de la familia.
La vida familiar necesita ayuda, no puede subsistir sin intercambios con
otras familias, sin recibir de la sociedad los medios materiales imprescindibles, y sobre todo sin ser protegida en su integridad. La sociedad no puede
rebasar ciertos límites, singularmente cuando queriendo ayudar a la familia,
tiene la tentación de controlarla o sustituirla. Este es el sentido del derecho
de la familia: constituir a la familia como un ser de derecho. La vida de
familia como forma específica de vida social, tendrá también deberes que
cumplir, para los que necesita ayuda, y en primer lugar ayuda material.
¿Cuáles son estos deberes? Son esencialmente educativos. En la familia
es donde nacen los hijos, reciben las primeras atenciones y desarrollan sus
capacidades físicas, psíquicas, intelectuales, morales, espirituales y religiosas. En la familia es donde cada uno está seguro de encontrar ayuda, sostén,
presencia frente las dificultades que podrían acrecentar el aislamiento y la
soledad. En la comunidad familiar es donde la enfermedad, la discapacidad,
la vejez son mejor atendidos, en el respeto de la dignidad de las personas.
Por todo ello la familia tiene que ser ayuda por la sociedad que le dará los
medios necesarios sin sustituirse a ella.