“¿Qué murmuras entre dientes? Preguntó el Hada con acento de disgusto, decía...-balbuceó el muñeco a media voz- que ahora ya me parece algo tarde para ir a la escuela; no, señor, para instruirse y aprender, nunca es tarde”
-El Hada, frasesypensamientos.com-
De igual forma nunca es tarde para conocer otras curiosidades, de la vida de la historia infantil, que más impacto en su momento en los ambientes lúdicos y de reflexión, les invito a observar otras líneas que quizás no conozcas, si gustas de lo que un día se dejó decir, bienvenidos apreciados lectores...
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El escritor italiano Carlo Collodi, comienza su historia diciendo: De cómo el carpintero Maese Cereza encontró un trozo de madera que lloraba y reía como un niño. Aquel trozo de madera, sólo sabe Dios como llegó a parar en aquel taller de carpintero, él carpintero Maese sí que tenía la punta de la nariz roja, muy parecida a una cereza madura; pensó que suerte tenía con aquel trozo de madera especial; haré de ti la pata de la mesa que me falta, llegas a tiempo, le hablaba como si el madero tuviera vida.
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Pero cuando iba a dar el primer golpe de hacha, se paralizó al escuchar una vocecita muy fina, que dijo con acento suplicante: ¡No me des fuerte, por favor! Ya se imaginarán como quedo el bueno de Maese. Soltó el hacha e inició a inspeccionar por debajo, por los lados, dentro del armario de las herramientas, abrió la puerta del taller y vio a nadie. - ya comprendo, dijo sonriéndose y rascándose la cabeza; -esta vocecita es alucinación mía- Reanudaré la tarea, y tomando de nuevo el hacha, pego un fuerte golpe al madero...
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¡Ay, me has hecho daño! Dijo quejándose la misma vocecita. Esta vez quedó Maese como si fuera de piedra, sus ojos espantados y petrificado de asombro; cuando recobró el aliento, comenzó a decir temblando: ¿será que este leño tiene alma y en alguna parte de su historia aprendió a llorar y a quejarse como un niño? ... yo puedo creerlo, este madero no es común, como todo leño que se hecha a las llamas para hacer fuego... y argumentando, tomó al pobre madero y lo ha golpeado salvajemente contra todo en el taller.
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Después se puso a escuchar si se quejaba la vocecita. Esperó dos minutos y nada; cinco minutos, y nada; diez minutos, y nada...entonces cogió el cepillo, e inicio a desbastar algunas partes. ¡Que me estás haciendo cosquillas terribles! -volvió a sonar la tierna voz- Esta vez, maestro Maese Cereza se desmayó del susto; cuando volvió a abrir los ojos, se encontraba sentado en el suelo. Ah, ya sé dijo en voz alta, iré donde mi amigo Gepeto; en esos momentos alguien golpeó la puerta del taller, y otro susto se llevó el pobre carpintero.
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Era su amigo Geppetto; entonces le dijo: llegas a tiempo, para hacerte cargo de un madero que tiene alma; ¡qué bien dijo Geppetto, siempre he soñado con hacer un muñeco que dé saltos y sea buen compañero; quizás con ese leño, nos entendamos. Tú amigo Gepeto tienes un genio de todos los diablos, vas a hacer algo bello, y vida le darás.
¡Ah, la versión que más dio a conocer el amor de Gepeto y Pinocho la adaptó y escenificó Walt Disney!
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Fotografía: azabacheclaro,cheysanta
Redacción: hermandadsteem
Colaboración: jayjes, criollos-steemit