A la medida del hombre.
Con su gusto por la sencillez, la composición equilibrada y la proporción, el arte griego alcanzó{o tal perfección que, durante siglos, sus principios estéticos predominaron en la civilización occidental. Para los griegos, el hombre era la medida de todas las cosas, y tal concepción humanista se reflejó en la totalidad de su arte figurativo. Los escultores, que utilizaron la piedra calcárea y el mármol, y los pintores, que trabajaron sobre cerámicas y ánforas, se basaron en modelos reales, pero transformaron los caracteres individuales hasta alcanzar un modelo ideal, ejemplificado en el cuerpo de los atletas, que no representaba a un hombre, si no al hombre. Esta búsqueda se tradujo en dos descubrimientos revolucionarios: el de las formas naturales y el del escorzo.
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Aprendiendo de Creta.
Durante el siglo II a.C. en la isa de Creta, por su situación privilegiada en un mar de rutas comerciales, es el centro de una cultura que sirve de inspiración a la Grecia continental, en especial en Micenas. En sus palacios, las pinturas al fresco, combinadas con bajorrelieves de estuco, reflejan temas de la vida cotidiana en lugar de escenas guerras. En ellas se aprecia una perseverante observación de la naturaleza y un sentido del movimiento del que carecía la pintura egipcia. Entre los años 1400 y 1300 a.C. los micénicos conquistaron Creta y adoptaron todas sus manifestaciones artísticas y culturales.
El Palacio de Cnossos.
Cnossos, cerca de la actual Heraclion, era la ciudad más importante de Creta. El palacio, residencia del rey Minos, contaba con numerosas habitaciones alrededor de un patio central de 50 metros de largo; almacenes; la sala del trono: y habitaciones privadas, cuya distribución hace pensar en el mito del laberinto de Creta.
Los tres órdenes clásicos.
En contraste con las construcciones colosales del arte egipcio, los griegos erigen los edificios imponentes pero proporcionados a la escala del hombre. Además estudian su disposición como parte de un conjunto: se cuida la relación con la naturaleza y con la construcciones cercanas. En las ciudades-estados, la vida de los ciudadanos giraba entorno al ágora, los templos y el teatro, pero será en los templos donde los arquitectos concentren su energía creativa. Estos edificios se construyen siguiendo ciertas normas. Se trata de los tres órdenes arquitectónicos: Dórico, jónico, y corintio.
El templo griego.
Los templos eran considerados la casa de dios; por esta razón se levantaban para contemplarlos desde el exterior, no para estar en su interior. Sus partes eran diseñadas respetando la armonía y la proporción. A mediados del siglo V a.C. el gran estadista Pericles dedicó sus años de gobierno a la reconstrucción de la Acrópolis, zona sagrada de Atenas que albergaba los edificios dedicados al culto y que había sido saqueada y destruida por los personas. El escultor Fidias, con la colaboración de los arquitectos Ictinos y Calícrates, fueron los artífices del primer templo y el más grande: el Partenón, dedicado a la diosa Atenea. Tiene planta rectangular y todo el edificio es de mármol blanco,. labrado en estilo jónico y dórico. Una estatua de Atenea de 12 metros de altura y confeccionada con oro, marfil, y piedras preciosas dominaba su interior. Posteriormente se completó la reconstrucción de la Acrópolis con otros templos, como el Erecteion, modelo de estilo Jónico.
Cuerpos en movimiento.
Belleza, movimiento y expresión definen los rasgos capitales de la escultura griega, que otorga primacía absoluta a la representación del cuerpo humano. La belleza se concibe como la proporción ideal entre las partes. En cuanto al movimientos, los artistas, (considerados seres inferiores por trabajar con las manos), profundizaron en el estudio de la anatomía para labrar reproducciones convincentes de la figura humana. Su pericia llegó a tal punto que, durante la etapa clásica (siglo V. a.C), la flexibilidad de los miembros, la tensión muscular y la agilidad adquirieron una viveza insólita hasta entonces. Si bien en un principio eludieron la expresión de los sentimientos, pronto descubrieron que podían animar las facciones sin dañar el equilibrio del conjunto.
Dioses, héroes y atletas.
En el siglo V a.C. el ideal del equilibrio griego alcanza su plenitud en la obra de tres grandes escultores: Mirón (autor de El discóbolo), Policleto (autor de Doríforo y Diadúmeno) y sobre todo Fidias (esculturas del Partenón), paradigma del Clasicismo. Un siglo después, los artistas otorgarán mayor atención a la expresión de los sentimientos como se aprecia en las obras de praxíteles, pero serán sobre todo sus continuadores quienes demuestren su maestría y precisión n el arte de la fisonomía.
Pintura y Cerámica.
Los maestros griegos no prescindieron en absoluto del color; pero sucede que su pintura tan solo se conservan las muestras que presentan las vasijas cerámicas. Dichas muestras se caracterizaban por su extraordinaria perfección técnica y perfiles admirables. La cerámica, al principio se decoró con líneas, posteriormente se introdujeron contornos de pájaros, caballos y ciervos; para que finalmente se prodigó las figuras humanas en procesiones de siluetas de torsos triangulares. En un período más tardío, los pintores griegos aportaron a estas figuras ya muy detalladas el color rojo sobre el color negro. Por último, hacia el siglo V a.C. las piezas cerámicas muestran escorzo, perspectivas y sombreados, e insisten en la expresión de las emociones. La pintura griega abundó en los motivos geométricos, loa animales, los hombres y las escenas de la vida diaria y de la guerra. Los ojos aparecen en la frente.
El arte griego fue siempre idealista y exaltaban de manera especial el cuerpo masculino enfatizando en su perfección. Efectivamente fue una escultura de movimiento, demostrando con ello el dominio de la técnica.
Excelente información y buen demonio del contenido
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