El mito popular en cual se plantea que la inflación es la subida generalizada de los precios, y en consecuencia, la pérdida de poder adquisitivo de la moneda, simplemente no es cierto. Primero, porque los precios no suben de forma homogénea ni uniforme, y aunque pueda subir de forma generalizada, no lo hacen ni al mismo ritmo ni a la misma medida. Unos precios suben más rápido y más alto que otros.
En segundo lugar, la subida de los precios, generalizada o no, homogénea o no, es solamente la manifestación de otro hecho que lo precede, y al cual podemos acceder mediante la abstracción. Es decir, la subida de los precios no es la inflación en sí misma, pero gracias a ese síntoma, podemos diagnosticar cuál es el problema original, es decir, comprender el fenómeno inflacionario.
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Lo que realmente origina la subida de los precios es el aumento de la demanda, es decir, el consumo. La razón por la cual el precio de un producto sube, es porque se consume la totalidad de su existencia, agotando la cantidad de oferta disponible, lo que, a su vez, genera una demanda no satisfecha, y cuando esto sucede, surge la oportunidad de que alguien o algo pueda satisfacerla, pero para hacerlo, necesariamente, se debe aumentar los precios, y a su vez, esto hace que el precio suba de forma general.
Esto plantea una pregunta, ¿Por qué deben aumentar los precios?
El hecho de que exista una demanda sin satisfacer, presupone que quienes ofertan el producto no pueden, o no quieren, producir más al mismo precio que está estipulado en el mercado. Es decir, que las empresas o el individuo que ofertan un producto lo hacen porque es esa su voluntad, o porque simplemente su capacidad no le permite producir más. En ambos casos, lo que conducirá a los productores a aumentar la oferta es el aumento de los precios.
Ustedes pensarán, “Si aumenta la producción, y se mantiene el mismo precio, el productor ganará más, ¿por qué no aumentarla sin subir el precio?”
Y sí, tienen razón en pensar así, por supuesto que ganará más, y de hecho, es posible que eso sea lo que él haga, pero como dije, en determinado momento su capacidad de producción se verá agotada, simplemente no puede producir más con la cantidad de recurso que tiene disponible.
Para que el productor pueda aumentar la oferta, a su vez, debe consumir más recursos, y el problema de eso, generalmente, es que en determinado momento la cadena de producción se enfrenta a dos conceptos que en última instancia son los generadores de la inflación, y que son conocidos en terminología económica como Frontera de Posibilidades de Producción y el Coste de Oportunidad. Los cuales básicamente nos indican que para producir un determinado producto, se requiere de una determina cantidad de capital humano, recurso materiales y tiempo, y que todos estos, a su vez, son limitados, por lo que para producir más de algo, a menos que exista recursos ociosos, necesariamente requiere que se reduzca la producción de otra cosa.
Por ejemplo, si los productores quisieran aumentar la oferta de leche en el mercado, en determinado momento tendrían que verse en la obligación de reducir la producción de la industria del queso, y a su vez, el aumento de la oferta de carne vacuna tendría que reducir tanto la producción de queso como de leche, eso, por supuesto, mientras no existan vacas ociosas.
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Cuando un consumidor decide comprar leche, y no queso, toma una decisión en el mercado, el productor de leche obtiene más capital que el productor de queso, y en consecuencia, podrá comprar más vacas, y así destinar una mayor cantidad de los recursos a la producción de leche que de queso. Después de todo, ¿Por qué no producir más leche que queso, si las personas están consumiendo más de uno que del otro?
El problema se produce cuando el consumo de leche y de queso aumenta en proporciones similares, entonces, se produce un disputa entre el productor de queso y el de leche por intentar adquirir las vacas disponibles, y como el granjero que posee las vacas desea obtener la mayor ganancia posible, se las venderá a quien oferte más dinero por ellas, lo cual hace que independientemente de quien obtenga las vacas, el precio del queso y de la leche aumente para los consumidores, uno directamente por escasez, y el otro por costes.
Por otro lado, si los productores simplemente no tuviesen la voluntad de aumentar la oferta por sus propios medios, o estuviesen incapacitados legalmente para hacerlo, lo que sucedería es que la demanda insatisfecha que se presenta en el mercado, sería satisfecha mediante un mecanismo de reventa, es decir, quienes tienen acceso en primera instancia a la compra y venta de un producto determinado, podrían revender el producto en un mercado secundario, por supuesto, lo que los motivaría hacer esto, otra vez, es el aumento de los precios. Entonces, veríamos un escenario en el que el precio aumenta mientras que persiste una demanda insatisfecha.
De todo esto podemos deducir una sola cosa, la subida de los precios es generada cuando se consume más de lo que hasta ese momento se producía, es decir, cuando se excede la capacidad de consumo, razón por la cual se requiere que se produzca más de lo que hasta ese momento se producía. Es el aumento del consumo lo que ocasiona el aumento de los precios.
¿Por qué aumenta el consumo?
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El consumo puede aumentar básicamente por dos razones. La primera, es el aumento de la población, es decir, a mayor cantidad de bocas que alimentar más alimentos son necesarios, no obstante, a mayor cantidad de personas, más capital humano disponible, lo que representa un aumento también de la capacidad de producción, por lo que a menos que lo que escasee sean recursos naturales, no debería existir inflación. La segunda, y que básicamente es nuestro problema actual, es el aumento de la oferta monetaria, es decir, la producción y distribución del dinero, en manos de personas con la voluntad de usarlo, y que efectivamente lo hacen, aumenta el consumo, y consecuentemente, eso genera el escenario previamente mencionado.
Veamos un poco de historia para comprender mejor.
Para el año 1453, todavía en el medioevo feudal, los turcos otomanos lograrían finalmente conquistar la ciudad de Constantinopla (actual Estambul). El decadente imperio bizantino, último eslabón del ya irreconocible imperio romano colapsaría finalmente, dando, a su vez, el control de la Asia Menor al poderoso imperio otomano, el cual, en su apogeo, lograría conformar un domino unido con presencia en los tres viejos continentes, y tomar el control de la importantísima ruta de la seda.
Este hito sería su bendición y, a su vez, su maldición, lo que les daba poder terminaría por quitárselo en menos de un siglo. Los otomanos, entre su lucha con occidente, y consciente del avance de los cristianos en la península ibérica, terminarían por desintegrar la única conexión comercial entre Europa y Asia, colocando a los europeos al borde de una crisis.
En estas circunstancias, los europeos al borde del abismo e incapaces de hacer frente a los musulmanes, se dieron la tarea de sortear el bloqueo, cuestión de la que se encargarían las fronteras móviles de occidente; España y Portugal. Esta historia ya la conocemos todos, los portugueses circunnavegarían el gigantesco continente africano, dando inicio a la era de los descubrimientos, por su parte, los castellanos, de la mano de Cristóbal Colón, llegarían por primera vez al continente americano, suceso que cambiaría por completo el rumbo de toda la historia humana.
La cantidad de metales preciosos que ingresarían al continente europeo a causa de la colonización fue tan alta, que es aquí donde se prende la llama para una nueva revolución, una revolución económica.
El aumento de la oferta de oro y la presencia de los metales precioso, crearían por primera vez un estado de inflación en lo que se conoce como la "Revolución de los precios", Europa conocería niveles de inflación nunca vistos hasta el momento, aproximadamente 1% anual. Los españoles serían los primeros en percatarse de esto, al darse cuenta de que los precios de los productos básicos aumentaban más en los lugares donde el oro abundaba que donde escaseaba, una misma barra de pan podría costar más en España que en Francia.
La abundancia de oro pronto se esparció por todo occidente, haciendo que todos los productos en el comercio internacional aumentaran de precio, y haciendo a España cada vez más rica, lo que causó un desastre en las economías que no habían tenido un aumento en sus arcas, y que ahora necesitaban más metales para comprar lo mismo, y sí, estamos hablando de naciones como el mismo imperio otomano, quien entraría en un periodo de declive económico.
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He recurrido a la historia, para así encontrar un momento donde lo que denominamos dinero fiduciario no existía, o simplemente no era usado. Para así explicar que cualquier aumento inorgánico en la cantidad de dinero, sea oro o sea papel moneda, generará inflación.
Si la cantidad de dinero permanece estática, para comprar más queso habría falta que disminuir el consumo de leche, o de otra producto, por lo que la subida de los precios no se produciría de forma general, sino que se enfocaría solo en aquellos productos con mayor demanda, no obstante, cuando la cantidad de dinero aumenta de forma inorgánica, las personas tienen la posibilidad de aumentar el consumo de toda la matriz de productos, y por ende, lo natural es que todo suba de precio, pues todo está siendo demandado en mayor cantidad, es decir, vemos el efecto de la inflación; la subida generalizada de los precios.
Entonces aquí nos percatamos de que si el aumento de los precios es relativo al aumento del consumo, de la misma forma, la subida generalizada de los precios es la manifestación del aumento generalizado del consumo.
Cuando hablo de dinero inorgánico, hablo de cualquier sistema monetario que esté desvinculado del trabajo. El problema no es que el papel moneda no tiene valor y que el oro y la plata si lo tienen. El problema se presenta cuando el dinero se produce más rápido y en mayor cantidad de lo que se producen los bienes que serán comprados con él. La inflación se producirá independientemente de cual sea la unidad monetaria, no importa si es dinero digital, si es papel moneda, si es oro o plata, mientras haya cada vez más dinero y la cantidad de recursos permanezca siendo igual o menor, se producirá, como consecuencia de la escasez, una subida generalizada de los precios.
Cuando el dinero deja de ser un instrumento meramente usado para intercambiar los bienes producidos, y se convierte en un elemento para consumir sin haber trabajado previamente, es decir, se convierte en crédito, seguramente experimentaremos inflación.
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